Dónde reposarán las gotas,
que vagan por cuerpos ciegos,
en su último parpadear.
Si las espera un sitio
ajeno y hostil,
desprovisto de barro.
Un recuerdo de lantanas.
Un deseo cruel de miel
que no culmina.
Dónde descansarán del viaje
que inició tan hondo,
cuando el aire se trunca.
Vibrante sed.
No aquí.
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